Salvemos el Windsor
Desde 20 Minutos, el periodista Gonzalo Martínez-Fresneda encabeza una iniciativa para evitar el derribo de lo que queda del Windsor. Mejor que lean sus motivos:
Nadie pudo concebir escultura más hermosa que la carcasa ocre y negra del Windsor quemado.
Todos los días concita en sus inmediaciones a una multitud admirada ante esa obra de arte del realismo urbano.
Monumento al espíritu de nuestro tiempo, evocación del sentimiento de inseguridad permanente que nos acosa, homenaje al desfallecimiento de todo lo humano, debería respetarse en su estado actual como la estela de nuestro Titanic particular.
Destruido y erguido a la vez, soberbio en su desdicha, informe en la cúspide y firme en la base, ni Frank Gehry en sus diseños más sublimes habría imaginado un perfil más original recortándose contra el cielo de Madrid.
¿Quién podría expresar mejor el terror de nuestros días, que nació del colapso de dos rascacielos? Sus ventanas en fuego proyectaron las sombras chinescas de los fantasmas que a todos nos obsesionan: sabotaje, imprudencia, terrorismo, maquinación inmobiliaria, accidente...
La conservación de sus bellos restos como intocables sería la más orgullosa respuesta, la más adecuada para cualquiera que fuera el culpable.
Inyecciones de hormigón y cables de acero fijarían sus partes más inestables, convirtiéndolas en evocación permanente de la lucha contra nuestra propia inestabilidad. Las plantas inferiores intactas se dedicarían a actividades culturales.
Todo ello, más el pago del precio de la expropiación, costaría menos en tiempo y en dinero que lo que va a costar desmontarlo pieza a pieza.
Salvemos el Windsor de un derribo que sólo serviría para la brutal plusvalía del solar (recordad los casos del monte Abantos, del Palacio de los Deportes…)
Sería un acto de resistencia y una grandiosa obra de arte para la ciudad del caos.
Dejando a un lado el simbolismo que conllevaría su conservación, creo que debemos intentar pegarle entre todos esa patada en la entrepierna que especuladores inmobiliarios y demás carroñeros se merecen. Sólo por la satisfacción de ser por un día ese Robin Hood que todos hemos soñado ser.
Los e-mails deben ir dirigidos a:
cg@urbanismo.munimadrid.es (Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid) con copia a nosevendecartas@20minutos.es
Ignoro qué hay que escribir, porque nunca he participado en una petición colectiva a un Ayuntamiento tan grande (¡qué nervios!) Supongo que tendremos que citar de dónde sale la iniciativa (el artículo que he copiado) y nuestra opinión en unas cuantas líneas; eso sí, con un lenguaje correcto y respetuoso. Añadiría también nuestro nombre y apellidos verdaderos, la ciudad y el DNI (el teléfono no creo que haga falta...)
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