Efecto dominó
Rubalcaba argumentó ayer que los monumentos deben ser del agrado de todos los ciudadanos. Si ello es así, habría que desmontar el 90% de las estatuas en lugares públicos, empezando por las dedicadas a Colón que podrían incomodar a los inmigrantes latinoamericanos.O por la que se acaba de erigir en Bilbao al racista Sabino Arana.
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¿Ven? Ya les dije ayer que este asunto traería cola. Se empieza desmontando a un caballo y se acaba por bajar del pedestal a un tipo mal educado que señala con el dedo o a un vasco que odia a los maketos.
De todas formas, sigo pensando que la damnatio memoria no se producirá nunca.