Forzar el futuro
Paco recibió hace unos meses una misteriosa oferta de una de las muchas ETT´s en las que reposa su curriculum: -¿Quieres trabajar de ladrón?. -¿Qué quieres decir?, contestó. -Se trata de una prueba llamada "carrito test". Un simulacro de robo para comprobar la pericia de las cajeras de una gran superficie para detectar los robos. -¿Cuánto dinero?, 40 euros el día. -De acuerdo. "No está el tema para andar desperdiciando ofertas".
Vía Escolar
Supongo que a las cajeras [warning: ejemplo de sexismo. ¿no hay hombre cajeros o qué?] menos avispadas las echarán a la calle. Ese "trabajo" me ha recordado una situación que nunca me ha pasado pero que cada vez que mi mente la evoca me produce mucha gracia:
[Invención, esto no ha ocurrido jamás]
Tengo novia y soy muy feliz. Es muy guapa y eso me preocupa un poco porque es muy dicharachera y no le importa que desconocidos la inviten a una copa o que entablen una conversación. Tengo miedo de perderla por culpa de uno de esos tíos, que además están más delgados que yo. Para salir de dudas y demostrarme que me quiere sólo a mí, le he pedido a un amigo, que ella no conoce, que le pida rollo y a ver si me es fiel.
Ahora mi amigo y ella son muy felices juntos, se van a casar dentro de 5 meses y me han pedido que sea testigo de su boda.
A mí no me pasará porque pienso que no hay que forzar las situaciones con simulacros. Todo viene y vendrá. Pero seguro que no me muero sin conocer a alguien que le haya pasado eso.