Haiku al Liverpool
gana con la crueldad
del italiano
Y ahora, si alguien tiene una explicación lógica de lo que pasó ayer, que la diga; de lo contrario, tendré que creer en los milagros y en alguna clase de Dios. Estoy seguro que no fue Dudek el que salvó aquel tiro a bocajarro (¿de dónde viene esta palabra?) de Shevchenko. Ahí había alguien más.