Eneida
le enfurece el ansia de hierro y una locura criminal de guerra
y luego la cólera: como cuando la llama con gran ruido
de leños se amontona a los lados de un caldero que hierve
y brincan los líquidos por el calor, se agita la masa humeante
de agua y asoma por arriba una corriente de espuma,
y no se contiene ya la ola, vuela por los aires el negro vapor
Eneida VII, 465 (Alianza Editorial, clásicos de Grecia y Roma)