La carne argentina: un placer de dioses
Un consejo: coman carne argentina. Les habla un converso que ayer cenó en el Gaucho's de Alcoy. Unos dicen que el secreto está en el corte, otros que en el fuego que alimenta la parrilla. No sé cómo narices la harán, pero un asado argentino le pega mil millones de vueltas a cualquier parrillada o barbacoa que hagan en sus casas o en el monte. Hagan la prueba: cenen un día en un restaurante argentino y al día siguiente coman carne a la brasa. Yo lo he hecho y no hay comparación posible. Los argentinos nos llevan años (y siglos) de ventaja en el arte de asar la carne.
Si ya era argentinófilo por Maradona, Boca, la gente y el acento ahora podría decir que me queda poco para conseguir la nacionalidad. Es muy agradable descubrir otra cocina tan parecida a la nuestra y sin embargo tan distinta.
Otro día les hablaré de la cocina china, sugerente, exótica y repleta de leyendas urbanas.