Comunidades imaginarias
Las naciones no se definen en función de la raza, la lengua, la religión ni el pasado histórico común, sino por el sentimiento compartido por parte de un conjunto de pertenecer a una misma identidad y la voluntad, expresada por una mayoría de sus componentes, de constituirse en entidad política autónoma y de controlar de forma exclusiva el territorio en el que viven.
ÁLVAREZ JUNCO, José. "La nación en duda". En: Más se perdió en Cuba. España, 1898 y la crisis de fin de siglo. Alianza, Madrid, 1998. p. 415.
Aunque el autor se refiere a la formación de los nacionalismos en el siglo XIX, me ha parecido interesante poner esta frase, más que nada para que reflexionéis sobre todas las polémicas que se están formando en torno a L'Estatut
Para el que no lo sepa, en la frase se recogen las tesis de Eric Hobsbawm que plasma en su libro Naciones y Nacionalismo desde 1780. Básicamente lo que viene a decir es que el Nacionalismo es posterior a la aparición de los estados, por lo que las tradiciones y las identidades nacionales se crean o inventan por los gobernantes para cohesionar a los habitantes del Estado y para que se sientan identificados en una comunidad imaginaria.
Esto es lo que pasó, por ejemplo, en Italia y Alemania. Después de sus respectivas unificaciones, los mandatarios tuvieron que crear mitos y tradiciones para que los ciudadanos se sintieran un mismo cuerpo. Es cierto que compartían una misma lengua y cultura antes de que se unificaran, pero no todos se sentían italianos o alemanes por eso. Las diferencias (aún existentes) entre los italianos del norte y los del sur son una prueba de que la unificación no fue tan exitosa.