La web 2.0 vista por un esclavo de los 56 Kbps
Soy usuario de Internet desde hace 5 años, mi vida va por el buen camino, tengo blog propio (es decir, que soy moderno) pero por cuestiones que no vienen al caso -aunque son todas económicas- aún tengo un módem de 56 Kbps. No he dado el salto al ADSL o el cable, no puedo disfrutar del paraíso que me ofrecen las redes P2P de verdad, tengo que esperar varios segundos para que se carguen las páginas web en su totalidad. En conclusión: vivo en la Prehistoria internetera.
La paradoja de mi historia es que sin darme cuenta he dado el salto a la Web 2.0 utilizando el cacharro de la 1.0: tengo blog, subo mis fotos a Flickr y utilizo una cosa muy extraña llamada del.icio.us. Además de todo esto leo un puñado de blogs en Bloglines y sé que existe una palabra llamada trackback.
Algo ha cambiado en estos cinco años. Antes, cuando empecé, lo normal era crearte una web en Tripod llena de gifs animados y fotos absurdas que tardaban mil años en cargarse. Y el flash era la vanguardia, lo más. Esas presentaciones interminables que parecían dibujos animados estaban muy bien... al principio. Con el tiempo se hicieron repetitivas, tardaban demasiado tiempo en llegar al 100% de carga y la opción de "Skip intro" o "Saltar presentación" se hizo interesante.
Ahora que todo es liviano (las páginas pesan pocos Kb) el flash ha perdido mucha fuerza, y más aún cuando hay herramientas que lo bloquean. Sin pretenderlo, el paso a la historia del flash a beneficiado a los millones de usuarios que -como un servidor- seguimos anclados en el pasado. Gracias a páginas como la de 20 Minutos mi navegación es más rápida, cómoda y útil, todo lo contrario que la web de Movistar, un engendro hecho con flash que ralentiza mi conexión y en ocasiones hace que el ordenador se bloquee.
Con los nuevos diseños minimalistas (véase La Coctelera) me he dado cuenta que lo importante es la información, pero sólo la necesaria, organizar los contenidos (con tags) y permitir la interacción entre el webmaster o blogger y el visitante (a través de los comentarios) El diseño es secundario, ha pasado a un segundo plano y apenas se aprecia -eso es lo importante, que no se vea, y me remito de nuevo a La Coctelera- El flash, con sus dibujos bonitos y sus colores vivos, es algo que pertenece al pasado y no cabe en la Web 2.0. Y los caracoles de Internet -los que aún tenemos la casa de madera y el módem en el recibidor- les estamos muy agradecidos a los que han hecho posible este cambio.
Este artículo aspira a ser aceptado en el VI Festival de Blogs. A ver si hay suerte.