La ilusión del rugby
Después de dos años he vuelto a ver un partido de rugby en la tele. El último fue la final del Mundial del 2003 que enfrentó a Australia con Inglaterra. Lógicamente iba con los ingleses por eso de que están en el hemisferio norte y acabé feliz: Wilkinson le dio el título a los inventores de este deporte con un drop antológico en la prórroga, en el último segundo. Era la primera vez que veía un partido entero. Parecía que había estado viendo rugby toda mi vida.
Hoy se enfrentaban España y Polonia, es decir, la 2ªB de este deporte. España nunca ha sido una potencia y buena prueba de ello es que sólo ha estado en un Mundial, en el de Gales '99. Personalmente considero que es una lástima que en nuestro país el rugby sea un deporte muy minoritario, porque no creo que exista un deporte más noble en el mundo. Muchos lo tildan de violento o salvaje. Nada más lejos de la realidad: en el rugby no se ven patadas por detrás, ni codazos, ni escupitajos. Los jugadores sólo hacen lo que está permitido y si se alguno se pasa de la raya el árbitro dialoga con él para que entre en razón. Recuerdo un partido en Inglaterra de hace poco en el que un jugador le propinó un puñetazo brutal a otro sin venir a cuento. El árbitro le expulso inmediatamente y, como tienen un pinganillo que permite escuchar todo lo que dicen, añadió: "¡expulsado, expulsado! Es injustificable".
Ha ganado España 68-12, han jugado bien y el campo de la Complutense estaba bastante lleno (recordemos que el partido empezó a las 15:00) Es un primer paso para la clasificación del Mundial de Francia 2007, lo sé. El rugby seguirá siendo ese gran desconocido, también lo sé. Pero me da a mí que el rugby tiene que despegar alguna vez, tiene que hacerlo. ¿Por qué en Francia, Inglaterra o Italia es uno de los deportes más seguidos y aquí no? Creo que la culpa es de la leyenda negra que lo rodea. Repito: no es un deporte violento. El fútbol, por desgracia, cada vez más.