Portadas
La calle de la portada tiene un temblor triste, por esas formas que no llegan a definirse y esos árboles que se entreven, difusos, y ese aliento a niebla caída sobre una avenida de tierra, parece, desierta de todo menos de líneas verticales y altas como punzones al cielo, y se supone que son árboles desnudos, pero de esto mismo no tienen mucho, si acaso su disposición en línea, que me parece más afilada incluso que su propio vértice. Lo único que reconozco familiar es la farola, de trazo negro y grueso, y por detrás un par de personas, el niño agarra la mano del hombre y se diría que empieza a trotar pero la imagen nos la han cortado de repente y ya no se sabe cómo sigue, otra razón más para leer el libro, dónde irá a parar el niño. El padre mira al frente con cejas rectas que denotan sosiego a raudales, con una gabardina de aquéllos años que la novela cuenta y con el ápice de una sonrisa que me parece distinguir si tuerzo los ojos y me fijo mucho… Lo demás es carne de la decoración, para ayudar al ambiente, tan sólo un par de coches y algún edificio de ventanas vacías, agujeros quiero decir, enturbiado todo ello por el humo de frío que la mañana ha dejado en Barcelona, en las primeras décadas del siglo veinte...
Mercedes de Cecilia -que ya sabréis que es mi escritora favorita- hace su entrada triunfal en la blogosfera con un primer post (en realidad es el segundo) excelente, lleno de contenido. El fragmento que cito es la descripción que hace de la portada del libro "La sombra del viento", de Carlos Ruiz Zafón. De sus palabras se pueden sacar dos conclusiones:
- Que las portadas son una parte importante de los libros.
- Que debemos empezar siempre por la portada (aunque a veces no se entiende si no se ha leído el libro)
Por último, permitidme una sugerencia. Ya sé que en el fondo es publicidad gratuita; Mercedes es una amiga y tiene que darse a conocer. Pero ahora en serio: vale la pena leer su blog y su página web. Por mi parte creo que la citaré bastante (sobre todo cuando no tenga un tema