En el Hall of Fame de los recuerdos
Henry Breuil: desde el respeto que te tengo quiero que sepas que eres un hijo de la grandisima puta que además está muerto [insulto gratuito patrocinado por Puertas Castalla]
Alcoyano 0 - Atlético de Madrid 1
Benigno Sánchez, nuestro entrenador, dijo ayer que hay victorias que hacen más grande a un equipo y ésta era una de ellas. No puedo estar más de acuerdo. Dentro de muchos años espero que mis nietos pasen de su abuelo cuando les cuente lo que estuvo a punto de hacer el Alcoyano aquella gélida noche de un 30 de noviembre de 2005. Sera, buena señal, pues significará que en 50 años el Deportivo ha realizado gestas aún mayor. Quién sabe si en el 2055 estará consolidado en primera codeándose con los grandes de ese tiempo, peleando por entrar en la Champions o como se llame en el futuro.
Pero por si vuelven las vacas flacas -que espero que no- ahí estaré para contarles a esos dos chavalines inquietos que el equipo de la ciudad del abuelo (no sé por qué, pero siempre he pensado que los hijos de mis vástagos nacerán en Alicante o en Valencia) agrandó todavía más el mito de la moral del Alcoyano. Les diré que a las 18:30 (3 horas y cuarto antes del inicio del partido) ya estaba en una cola que en pocos minutos se hizo infinita. Que saludé a Antonio Ruiz, ese periodista que sólo los muy frikis de Carrusel conocen, "eres un crack, el mejor de la Cadena Ser".
Intentaré que vean la cinta del partido en un vídeo VHS. Alguno quedará, probablemente el mío, que data del año 88 (198
Les diré que el arbitro -Medina Cantalejo- pitó de pena, pero que eso es normal aquí en el Collao. Si no se han aburrido ya tal vez les hable de Escartín y de La Carrasqueta. Por supuesto, seré honrado y aceptaré ante ellos, 50 años después, que el Atlético de Madrid fue muy superior, que fue un equipo de Primera, de los verdad, y que tuvieron muchas ocasiones. Pero, con la mirada perdida, -tratando de buscar dónde demonios está Alcoy- suspiraré por aquel gol que Barselleta nunca marcó. "Si llega a entrar el tiro de Barselleta... nos los comemos en la prórroga".
Mis nietos se habrán ido a jugar con la Playstation 14 y probablemente no habrán escuchado el final de la historia. No pasa nada, al menos me queda el recuerdo de una noche mágica, fría, helada, divertida, feliz, triste pero feliz a la vez. Durante unos días fuimos uno de los puntos de la información deportiva. Si el tiro de Barselleta hubiera entrado... Y luego en la prórroga, o en los penaltis... Casi mejor que se haya terminado la realidad, porque de sueño nada; así, siempre que queramos, podremos elucubrar en nuestra mente que le metimos 5 a todo un Atlético de Madrid, que para algo somos el equipo de la moral.
Después de este cuento improvisado, permitidme que ponga un trocito de la excente crónica que firma Iñako Díaz Guerra en el diario As:
Tras el gol, el Alcoyano sacó la casta. Es imposible no simpatizar con un equipo la mitad de cuya plantilla podía tocar en un grupo de heavy. La entrada de Ángel (que se santiguó siete veces al entrar al campo, estableciendo un nuevo récord mundial) y de Barselleta fue un revulsivo y éste último tiró fuera un remate absolutamente franco en el último instante.
El récord mundial creo que lo batí ayer en repetidas ocasiones. No soy creyente, pero siempre que juega el Alcoyano y estoy más nervioso de lo habitual me da por santiguarme casi de manera compulsiva.
La frase del partido: Un servidor, instantes después de que Barselleta fallara ese gol en el minuto 88: ¡Queda tiempo, queda tiempo!. Y de verdad lo creía.
Kihei Opxli Naqer — 2006-01-14 20:56:34