2006: sigo sin haberme leído El Quijote.
Hace más o menos un año me regalaron El Quijote. Desde siempre quise leerlo y pensé que el IV Centenario sería una excelente oportunidad.
Ahora puedo decir, desde la serenidad y el cabreo, que en un año sólo me he leído 380 páginas de 1106 (el 34,3%), o que estoy en el capítulo XXXVI de los CXXVI que hay en total (LII en la primera parte y LXXIV en la segunda) Es extraño que no consiga acabarme un libro, pero he decir que no estoy ni mucho menos derrotado (como véis, algo del espíritu quijotesco me ha llegado) Entre los estudios, internet, el blog -bendito blog-, aficiones varias y actividades inconfesables no he tenido tiempo. Mejor dicho: no he querido emplear parte de mi tiempo en la lectura del mejor libro del mundo, porque no tengo ninguna duda de que lo es.
Sé que mi principal fallo ha sido no leerlo constantemente. Podía pasarme dos semanas sin tocar el libro y luego me ponía con él. Es lo peor que se puede hacer con un libro tan denso como El Quijote. Espero terminar con él... en las vacaciones del año que viene, aunque queda tanto que mejor no prometo nada.