Partido de tercera
Alcoyano 0 - Alfaro 0
Al igual que Manuls, yo también tenía muchas ganas de que volviera el fútbol; y volver, lo que se dice volver... Se notaba que aún estaba de resaca.
El partido fue malo -sobre todo la primera parte- por culpa de un terreno de juego embarrado y en muy malas condiciones. El Alcoyano no estuvo a la altura y nunca se sintió cómodo ante un Alfaro que vino a por el empate pero sin renunciar a nada: si Riaño no hubiera sacado un tiro de los riojanos a puerta vacía quizás estaríamos hablando de otro resultado. En el segundo tiempo el Deportivo despertó y tuvo buenas ocasiones: varios tiros desviados y un tiro al poste de Raúl Salas, pero todo vino a última hora, con las prisas y ya se sabe lo que dice el dicho.
Pero el encuentro pasará a la historia por la marrullería de los jugadores del Alfaro. Su portero se comportó como Cañizares multiplicado por cinco, es decir, que estuvo tocando las pelotas todo el partido, se metió con la grada... Un auténtico mago de la crispación. Lo de meterse con el público me dejó alucinado: llevo como 12 años subiendo al Collao y ningún jugador me había contestado un "insulto" hasta ahora. Y no fue nada del otro mundo, sólo le dije "a jugar y a callar. Tú no puedes hablar con el público". Por si alguien lo pregunta, no recuerdo lo que me replicó, ni me importa. Soy de los que piensa que en el fútbol todos jugamos un papel, y el del público, si lo cree conveniente, es insultar al equipo contrario (ojo, insultar como una forma de mostrar tu disconformidad ante el rival, en ningún caso justifico otros insultos, como los racistas)
Luego dijeron en la radio que el portero del Alfaro y Benigno Sánchez, nuestro entrenador, se liaron a puñetazos. Lo que faltaba. Creo que el técnico del Alfaro le quiere denunciar y todo. Por eso digo que fue un partido típico de tercera, con su pelea de patio de colegio incluida.
Lo importante es que el Alcoyano lleva cuatro empates seguidos en casa y que, paradójicamente, ascendimos una posición (del 10º al 9º) Cosas del Grupo III. Y sigue sin resolverse el problema de la falta de gol, aun con Ordóñez, el nuevo delantero. La vida sigue, más o menos, igual.