Otra manifestación
Si estás en Madrid el día 25 de febrero tal vez te interese saber que
Recuerdo que en 3º de la ESO tuvimos una prueba de expresión oral en la asignatura de valenciano. Se trataba de hablar (en valenciano) durante cinco minutos con la profesora delante, cara a cara, sin nadie más en el aula. El tema, por cierto, era ETA. Cuando me tocó, estuve hablando casi un cuarto de hora y lo que más repetí fue que la única solución es sentarse a dialogar con los terroristas, siempre que hayan renunciado a la lucha armada. Podéis llamarme optimista o ingenuo, pero seis años después de aquella exposición sigo pensando lo mismo: a ETA no se la derrotará con las armas. Llegará un momento en el que se den cuenta que el camino de las armas es en realidad un laberinto de salida. Para que esto ocurra, deben asumir que han perdido, y entonces el gobierno, la oposición y la sociedad civil (en la que está incluida Batasuna) podrán negociar. No faltará alguna que otra concesión a los terroristas -en forma de amnistía más o menos amplia o acercamiento de presos- y las víctimas se indignarán, algo totalmente comprensible. Pero otras verán hecha realidad esa frase que seguro pronunciaron, tal vez en voz alta, ese día: ojalá que mi muerte sea la última.