Hijo de la grandísima puta, lo hiciste otra vez
Ayer me enteré que una amiga se había roto el dedo gordo de la mano izquierda. Gracias a que lo escribió en su blog pude enterarme. Punto para los blogs.
También descubrí que los blogs sirven para comunicar malas noticias, y eso me jode mucho. Debo ser raro, pero me revienta que las personas que me importan (amigos, familiares, compañeros de clase...) tengan mala suerte. A menudo lo asocio a mis nulas convicciones religiosas: "como no creo en nada Dios (el verdadero) me ha castigado". Sí,a mí, porque me hizo daño cuando me enteré de su mala suerte; incluso esta mañana he estado bastante preocupado. Y esta tarde, cuando me ha dicho que el lunes la tienen que operar, me he puesto a temblar ¿Por el frío? Puede ser, hoy no ha salido el sol...
No sé qué más decir, salvo que vuelvo a percibir que el mundo es terriblemente injusto -como cuando mi madre se hizo una fisura en la muñeca por una caída tonta- y que tengo unas ganas irrefrenables de llamar hijo de puta al ente que mueve todo esta mierda.
Y lo mejor de todo (sí, lo mejor) es que me da a mí que estoy más preocupado que ella. Eso quiere decir -por esta experiencia y otras que he vivido- que no me gusta que el destino juegue con mis amigos. Para eso que todas las desgracias acudan a mí, así seré -una vez más- el centro de atención y todos estarán pendientes de mí, cosa que me encanta
Cuídate, y perdona si he parecido un exagerado paranoico, pero es lo que hay.
P.D.: Da gracias a que vivo lejos de tu ciudad, porque de lo contrario no te librabas de