La naturaleza de las palabras
Siempre me he preguntado qué es mejor: si escribir a mano o a ordenador. Mercedes, en su último post, habla sobre el tema y deja clara su postura:
(...) yo utilizo papel transformado en este líquido que es la pantalla y a veces utilizo el otro, el papel de toda la vida, pero este último me gusta menos, tal vez porque lo que pones en teclas queda en el aire y, aunque ha cobrado vida, todavía no ha cobrado cuerpo. A mí siempre me ha interesado el interior de las cosas, el más allá, y no tanto la carcasa que tengan, no tanto el papel de toda la vida, que imprime el cuerpo antes que el interior.
Cuando escribo cartas lo hago siempre a mano, a boli, porque pienso que de esta forma le estas regalando al otro una parte de tu personalidad. A través de la forma de escribir se pueden conocer mejor a las personas, intuir sus miedos, sus ilusiones... Las palabras bañadas en tinta también tienen su alma y su interior, y por supuesto su cuerpo. Las palabras impresas, en cambio, son más uniformes y no tienen tanta personalidad, pero están mucho más meditadas que las primeras.
La verdad es que no sé con qué palabras quedarme. Supongo que la próxima vez que escriba una carta, la redactaré primero en el ordenador y luego la pasaré a mano, sin cambiar una coma. Así tendrán alma, cuerpo y personalidad.