Vargas Llosa y el amor
Aquel fue un verano fabuloso. Vino Pérez Prado con su orquesta de doce profesionales a animar los bailes de Carnavales del Club Terrazas de Miraflores y del Lawn Tenis de Lima, se organizó un campeonato nacional de mambo en la Plaza de Acho que fue un éxito pese a la amenaza del Cardenal Juan Galberto Guevara, arzobispo de Lima, de excomulgar a todas las parejas participantes, y mi barrio, el Barrio Alegre de las calles miraflorinas de Diego Ferré, Juan Fanning y Colón, disputó unas olimpiadas de fulbito, ciclismo, atletismo y natación con el barrio de la calle San Martín, que, por supuesto, ganamos.Así empieza Travesuras de la niña mala, el último libro de Mario Vargas Llosa, uno de mis escritores favoritos. Esta mañana lo he visto en la Librería Compás y no he podido evitar el arrebato consumista.
De momento está valiendo la pena la primera novela de amor que ha escrito el escritor peruano [No soy muy aficionado a leer ese tipo de historias, pero ayer decíamos que tenía que dar un giro a mi vida, o algo así]