Le Tour de Merde
Verano del 95. Miguel Indurain se escapa con Johan Bruyneel, le deja ganar y da un hachazo casi definitivo al Tour antes de la primera crono que de costumbre pone fin a la primera semana, la de los abanicos, caídas y bostezos varios.
Excitado por la exhibición de Miguel -de Miguelón-, corro a despertar a mi padre, que estaba haciendo la siesta, para contarle con pelos y señales el etapón que acababa de presenciar por el televisor Radiola que nos llevábamos al apartamento de Benidorm y que ahora agoniza en la cocina de nuestra casa. Mi padre escucha con atención y maldice su mala suerte, pero a la vez le veo feliz porque, si no pasa nada, nuestro Miguel conseguirá su quinto Tour consecutivo.
Ahora el Tour de Francia, la mejor -eso dicen- vuelta ciclista del mundo se ha llenado de mierda dopante y no me interesa lo más mínimo. Salvo que gane Valverde, claro (Y aún así, tendría mis dudas sobre la limpieza de esa supuesta victoria)