Personas normales
Después de la playita, la crema bronceadora mezclada con arena, el chiringuito, la comida y el helado, hicimos un recorrido cultural por Alicante: primero la Fnac para comprar libros y engullir cultura. Resulta extraño entrar en un lugar donde puedes admirar, a la salida, fotografías en blanco y negro que reflejan el cambio -cultural y económico, nunca político- que ha experimentado China en los últimos 40 años. Impresionante.
La segunda parada era el Ateneo, la mejor tienda de comics de Alicante, y me lo creí nada más entrar: el local está limpio y es pequeño pero agradable, hay muchísimos cómics, de todos los estilos. Como no entiendo del tema (más bien nada) me aburrí bastante, pero observé que al fondo, a mano derecha, había una larga mesa con chavales sentados que estaban dibujando algún personaje manga o de otro estilo. Por lo que vi, estaban disfrutando. Supongo que ese espacio también estará destinado para pintar las figuritas del Warhammer -o similares- o intercambiar cartas de Magic -o similares.
Pensaba que los consumidores de este tipo de productos eran una especie de tarados sin vida social, unos paletos sin futuro cuya máxima aspiración en la vida era conseguir una carta que vale mil euros. Pero estaba equivocado. No estuve mucho tiempo allí, pero la tienda nunca se vació del todo y la gente que entraba era normal, y puede que hasta culta y todo. Y la mesa de los chavales pintando me impresionó: ¿por qué no estaban en un parque bebiendo y fumando porros? Tal vez los cómics, el rol y esa panda de frikis asociales salven una generación que creía perdida. Gracias.
(No hace falta que diga que en este post hay bastante ironía de buen rollo, ¿verdad?)