La persistencia de Franco
¿Franco sigue vivo? Esta pregunta con trampa se la hacía un reportero de CQC el pasado viernes mientras visitaba ciudades que todavía tienen presente algún resto del franquismo: Plaza del Caudillo, Colegio Público General Mola, una estatua ecuestre de Franco en Santander... Incluso pudo verse cómo una adorable ancianita besaba emocionada un busto del General. Después de contemplar semejante espectáculo, es normal que nos preguntemos por qué no pasa esto en otros países como Italia y Alemania, que también sufrieron dictaduras, da igual que fueran totalitarias, fascistas o ambas cosas.
Después de pensar un buen rato, he llegado a una interesante conclusión: la respuesta la tiene el tiempo. Por un lado, sólo hace 31 años que murió Francisco Franco, y en 1945, es decir, hace demasiado, nos dejaron Hitler y Mussolini. Es decir, que en España todos los mayores de 50 años tienen un recuerdo bastante nítido de lo que fue el Régimen de Franco, mientras que en Alemania e Italia sólo los mayores de 75 pueden decir que ellos vivieron aquello. Pero, por otro lado, también hay que tener en cuenta que el régimen de Mussolini duró 23 añitos, el de Hitler apenas 12 y el de Franco 36. Sólamente el último puede reunir a dos generaciones. En conclusión: un anciano de 70 años ha vivido más tiempo en una dictadura que en democracia. Si casualmente jugó en el bando de los vencedores, no debería escandalizarnos que sostenga argumentos del tipo con Franco se vivía mejor, Franco era buena persona, salvo a España, etc. o Con Franco estas cosas no pasaban (Esta, no lo escondo, es mi frase favorita)
Si escudriñamos un poco en las ruinas de la Historia nos daremos cuenta que los tres dictadores llegaron al poder por vías bastante distintas: Benito presionó al rey Victor Manuel III para que el Partido Fascista entrara en el gobierno, que estaba más o menos descabezado; el partido de Adolf, el NSDAP, se convirtió en la fuerza más votada en 1933 y la falta de entendimiento entre el resto de
¿Y sus muertes? Mussolini fue brutalmente ajusticiado (me parece que le cortaron los huevos y lo colgaron cabeza abajo, no estoy seguro), Hitler se suicidó de una forma bastante cobarde, pero aún así solemne, y Franco, tras una lenta agonía, murió rodeado de sus seres queridos. Un niño que no sepa mucha historia diría que los dos primeros murieron así porque eran malos, y que el tercero tuvo una muerte normal porque no era malo (o al menos no tanto) No es lo mismo, para el imaginario popular, que el cuerpo de Hitler desapareciera tras ser quemado con gasolina, o que el recuerdo vivo de Mussolini se encuentre en una lápida del cementerio de un pueblecito italiano.
Vamos a ir concluyendo: aunque nos dé asco que todavía haya mucho franquista o postfranquista, hay que entender que es normal, pues la propaganda del régimen fue muy efectiva y todavía vende eso de que Franco fue el que impidió que el comunismo se instalara en España. Por fortuna, esto no puede durar mucho (la gente se muere y tal) y además seguro que el porcentaje de franquistas es tan minúsculo como el de nazis en Alemania. Lo que pasa es que allí los símbolos nazis están prohibidos, y aquí, sobre todo en algunos campos de fútbol, se ven demasiadas águilas sobre un fondo rojigualdo, y ciertos partidos políticos (el PP, seamos claros), como no se atreven a condenar abiertamente el franquismo, están evitando que la muerte de su recuerdo sea más rápida.