No soy empollón
Hacía tiempo que quería comentar la entradilla de esta noticia:
Alquilarán pisos del Barrio por 220 euros para estudiantesSegún el diccionario de la RAE, un empollón es esto:
Salen a concurso en octubre. Miden 35 m2 y están en la plaza del Carmen. Si eres empollón y vives lejos de papá y mamá es más fácil conseguir plaza*.
1. adj. despect. Dicho de un estudiante: Que prepara mucho sus lecciones, y se distingue más por la aplicación que por el talento.Justo lo que he entendido siempre, pero con otras palabras: el prototipo de empollón, para que quede claro, es el de una persona con escasa o nula vida social, que utiliza un método de estudio basado casi exclusivamente en la memorización de conceptos y cuyo objetivo prioritario es sacar la máxima nota posible. Aprender y retener conocimientos algo es secundario.
Todos hemos tenido a compañeros/as que sacaban un 10 en Historia y que luego eran incapaces de mantener una conversación sobre Franco o la Transición; o el típico que arrasaba en el examen de Literatura y que luego leía muy de vez en cuando. Quizás no sean los mejores ejemplos, pero supongo que os hacéis una idea de lo que quiero decir.
Pues bien, a mí me llamaron empollón un par de años en el colegio, y me cabreaba mucho, muchíiiiisimo. La gente que me insultaba con adjetivo (o sustantivo) peyorativo no entendía que era imposible que fuese un empollón. En primer lugar, no me pasaba horas y horas estudiando en la biblioteca para sacar la mejor nota (a veces, con un día me sobraba, aunque eso ya no me vale en la Universidad); en segundo lugar, sí tenía vida social propia: salía a divertirme con los amigos y tal; y, por último, me gusta aprender y puedo mantener una conversación más o menos normal sobre varios temas. No soy un empollón. Un tío -es decir, un familiar, no un colega- me dijo que que era inteligente, así que, a falta de una palabra mejor, soy eso: una persona inteligente que odia -tal vez a muerte- a los empollones y todo lo que representan.
¡Muerte a los empollones!
*Por cierto, el lenguaje repipi y cursi que el 20 Minutos emplea de vez en cuando no me gusta nada. Le quita esa etiqueta de periódico moderno, joven y serio que tiene.