¡Si es para el cáncer!
El pasado mes de mayo asistí a la comunión de mi prima. Como era domingo y hacía buen tiempo, señoras de la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer) se pasearon entre los que esperábamos la entrada de los chavales con sus pegatinas y sus huchas o recipientes -generalmente metálicos- para guardar nuestros donativos.
Una de esas señoras se me acercó y, sin que yo le pidiera permiso, procedió a colocarme una pegatina en la solapa de la chaqueta. A mí no me apetecía hacer ningún donativo, así que le dije un "no, no".
La señora se apartó, me miró incrédula y me dijo: ¡Pero si es para el cáncer! Mis padres, al ver la reacción de la señora, dieron su donativo y nos colocó banderitas a los tres. Fin de la historia.
De vez en cuando pienso en esa anécdota y me pregunto: ¿estamos obligados a hacer un donativo sólo porque es para el cáncer? No quiero que me tachen de insolidario, porque no lo soy, pero me molestó que la señora se sorprendiera ante mi actitud. ¿Acaso creen que son los familiares de los peores enfermos? ¿Es inmoral no donar tu dinero para la lucha contra el cáncer? ¿Cómo puedo estar seguro al 100% que mi donativo contribuirá a curar el cáncer?
Pues todo eso pienso. Y que nadie me llame insensible porque mi abuelo murió de cáncer de garganta hace justo hoy 13 años. Sólo intento decir que no pasa nada por decir no a la pegatina del día del cáncer. Eso no te hace menos insolidario porque, ciertamente, se puede ayudar sin utilizar el dinero. Un ejemplo: dar el coñazo a tu amigo fumador hasta que, cabreado, tire al suelo el cigarro que acababa de encender.