¿Qué Serbia?
Es un hecho que España, al menos en fútbol y baloncesto, tiene un problema con los cruces. En el deporte rey, una primera fase casi de ensueño en el pasado mundial nos deparó a una Francia de capa caída, o eso decían. Para casa. Retrocedamos un par de añitos, a las Olimpiadas de Atenas: la selección de baloncesto juega rozando la perfección y consigue pasar invicta la fase de los grupos, con un balance 5-0 que incluye dos trabajadas victorias frente a Argentina e Italia, que a la postre serían oro y plata. En cuartos nos esperaba EE.UU, el Dream Team más falso de la historia, un equipo que no quiso hacer los deberes en su grupo y que quedó cuarto con un balance de 3-2. España jugó bien, plantó cara, pero no fue suficiente. Para casa.
Ahora, la psicosis se adueña de algunos periodistas y/o, dios no lo quiera, del combinado nacional. El cruce de octavos ha deparado Serbia, los actuales campeones del Mundo y una selección que, hasta cinco años, siempre nos ganaba, bien de arrogante paliza, en el último segundo, o gracias a dudosas decisiones arbitrales. Sin embargo, el panorama actual es bien distinto a los casos de Francia y EE.UU. Intentaré explicar por qué:
En primer lugar, la selección española tiene un equipo que, independientemente de la calidad de sus integrantes, funciona como un bloque unido, como un reloj: Pau Gasol, Garbajosa, Jiménez, Navarro, Calderón, Felipe Reyes y Cabezas llevan jugando juntos desde 2002 ó 2003. A esto hay que añadir la insultante juventud de Rudy, Sergio Rodríguez y Marc Gasol, y el buen hacer de Mumbrú y Berni Rodríguez.
Tampoco podemos olvidar que contamos con varias estrellas a nivel, por lo menos, europeo: Gasol por encima de los demás, pero a poca distancia Garbajosa, Navarro y Calderón. Pero lo realmente importante es que Serbia ha quedado cuarta por méritos propios: Nigeria humilló a los plavi y Argentina y Francia fueron superiores. Además, no tiene estrellas dormidas, como la Francia futbolera, ni vagos prepotentes que les daba igual quedar primeros que cuartos.
Serbia ya no es lo que era. Ya lo vimos en los dos partidos de preparación que, lógicamente, ahora no sirven para nada. Vale que es un partido y todo puede pasar, pero visto lo visto -sobre todo la primera fase de Gasol y cía- lo normal es que gane España, tal vez con ciertos apuros, que podrían ser mucho mayores si las superestrellas serbias no se hubieran ido de vacaciones. De todos modos, esta suerte de Serbia B sabe jugar a baloncesto, tiene fundamentos y no lo pondrá difícil, pero no hay que tener miedo. El ejemplo de Francia en el mundial de fútbol no es comparable porque allí España era ligeramente superior. Mañana, la selección de basket -o la ÑBA, como se empeñan en bautizarla en Marca- es netamente superior a la de Serbia.
Por cierto, finalmente el partido será a las 13:00 h.
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