Ridículo ocho años después
La primera vez que deseé la derrota de la selección española de fútbol fue hace ocho años: España jugaba contra Chipre el primer partido de la fase de clasificación para la Eurocopa 2000 después de la debacle mundialista -por primera vez en 20 años, España no conseguía pasar de la primera fase. Por lo que recuerdo, en las horas previas al partido había una calma tensa: en "El Día Antes" Javier Clemente tenía una enganchada (otra más) con los periodistas de PRISA, Marca le dedicaba su portada a la sonrisa de Clemente, no sé si para fomentar el buenrollismo o para meter cizaña.
Del partido, en cambio, sólo recuerdo que marcó el Paquete Higuera, que España hizo el ridículo, que perdimos 3-2, y que la Cadena SER se ensañó, casi de forma cruel, con un Javier Clemente que días después abandonaría el cargo de seleccionador.
Ayer España volvió a hacer el ridículo tras perder, de forma incomprensible, un partido que tenía ganado contra Irlanda del Norte. Y lo hizo con los mismso del Mundial que, al parecer, no eran tan buenos. Me da igual si continúa Luis o no, empiezo a estar harto del fútbol y de la selección, y el único consuelo que me queda es que un pueblo tan castigado como el norirlandés disfrutó de lo lindo con la victoria de los suyos.
Dije que las comparaciones entre las selecciones de fútbol y baloncesto no me parecían adecuadas, pero es que ahora, me temo, serán inevitables. ¿Cuándo nos regalarán estos mantas una semifinal de un campeonato importante? Sólo pido eso, una semifinal.
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